miércoles, 5 de julio de 2017

Queridos todos: Hoy he tenido buenas noticias me dice M.Elena  que l hematólogo la ha dicho que sigo bien y ello me ha animado a abrir el ordenador que hacía mucho tiempo había perdido interés para mi, todo me hace dar muchas gracias a Dios, en quien tengo puesta mi confianza y en la santísima Virgen mis hijos del Perpetuo Socorro de la que soy devoto desde siempre cuando mi madre así me lo enseñó. ofrezco todo mi mal por mis hijos a todos quiero y os envío un fuerte abrazo junto con el que también os manda mamá. Julio y Carmina. 



viernes, 24 de marzo de 2017


Contestación a Alvaro sobre su pregunta, ¿Qué deportes practicabais en tu tiempo?  

 

Me pregunta Alvaro sobre que deportes practicábamos cuando yo era joven y paso de inmediato a hablar de tal asunto. Hay que tener en cuenta que los deportes, en sus diversas formas, no eran los que ahora se practican y, por supuesto, no estaban tan reglamentados como lo están ahora, federaciones, carnés, reconocimientos médicos y tantos y tantos requisitos que ahora, con buen criterio creo yo, se exigen; había  algunos equipos de futbol y pandillas que hacían el suyo y se desafiaban con otros jugando en un “cacho prao” o en una plazuela cualquiera, se competía sin clasificaciones, se jugaba y ejercitábamos todos los músculos, una pelota de trapo servia de balón y si al frontón se jugaba la pelota estaba construida con una bola de titas de goma forrada de tiras e tela y rematada con una badana. Otras veces jugábamos a lo que  llamábamos “al escondite” o simplemente a pillarnos unos a otros, echábamos a pies para formar los bandos y ¡ hala ¡ a correr por las calles del pueblo. A veces  nos desafiábamos con los del pueblo vecino a una “acantea”, nos tirábamos piedras y aunque nunca llegaba sangre al rio , a veces alguno salía escalabrado.

 Nos criábamos fuertes, nuestros padres no se metían en nuestras peleas que debian ser resueltas por nosotros. ¿Era poco deporte el que hacíamos?,  pregunto. Besos a todos de Julio.         

domingo, 15 de enero de 2017





Hace mucho que no me "veis" por estos lares y hace unos días hablando con alguno de vosotros, mis hijos, me ha dado el tema de  este Blogger. Pues bien, corría el año 1972 y en su mitad , mas o menos, nos trasladamos a Valladolid a donde de manera voluntaria solicité trasladarme desde Orense .
    A principios de ese año habíamos comprado el SEAT 1500 y llegado el mes de diciembre, ya sabéis, los galgos, la afición de la familia en especial de abuelo Felipe nos tiraba y por eso preparamos viaje a Sevilla para ver a unos amigos y divertirnos un par de días,  así  así que con motivo de que el Campeonato Nacional de galgos se celebraba en Ecija, ¡ale¡  a Ecija nos fuimos el 7 de diciembre ( cumpleaños de abuelo) en  nuestro flamante 1500, nosotros dos, abuelo Felipe y dos galgas en el maletero, galgas que participaban en el campeonato representando a Castilla y León después de ser seleccinadas  en reñidas competiciones. Dormimos en Ecija y al día siguiente al cazadero, un clima formidable de calor y liebres a patadas con muchas carreras nulas por falta de duración de las mismas hasta que por fín  corre una de nuestras galgas que es eliminada y como abuelo consideraba que era mejor que la otra y eran muy parecidas de pelo se produce un  hecho que era trampa y que ahora ha dejado de ser materia reservada y lo cuento.
  Por la tarde nos íbamos a Sevilla y nos llevamos la galga eliminada, se hacía de noche y queríamos que ante de llegar al hotel en  Sevilla la perrita comiera y en un ventorro paramos, ¡vaya la que liamos¡, nos sentamos en la terraza, atamos a una silla metálica de esas de jardín al animalito en lo que el mozo del ventorro traía algo de comida, tira de la cadena la galga muevese  la silla y el ruido que hace la espanta y sale corriendo como alma que lleva el diablo en dirección contraria , chispas por la carretera, coches sin dejar de pasar y ¡ ay¡ vaya susto. Inmediatamente comunicación telefónica a la Guardia Civil  y Jefatura de Tráfico en donde teníamos un amigo que era el subjefe. La galga, con la silla arrastras se salió  de la carretera y afortunadamente todo quedó en eso, el susto.
 Lo que hicimos al día siguiente que, por cierto, llovía a cántaros no lo cuento para no alargarme, pero nos estropeó un poco la estancia en Sevilla.   En Valladolid a 15 de enro de 2017 Julio y Carmina