domingo, 15 de enero de 2017
Hace mucho que no me "veis" por estos lares y hace unos días hablando con alguno de vosotros, mis hijos, me ha dado el tema de este Blogger. Pues bien, corría el año 1972 y en su mitad , mas o menos, nos trasladamos a Valladolid a donde de manera voluntaria solicité trasladarme desde Orense .
A principios de ese año habíamos comprado el SEAT 1500 y llegado el mes de diciembre, ya sabéis, los galgos, la afición de la familia en especial de abuelo Felipe nos tiraba y por eso preparamos viaje a Sevilla para ver a unos amigos y divertirnos un par de días, así así que con motivo de que el Campeonato Nacional de galgos se celebraba en Ecija, ¡ale¡ a Ecija nos fuimos el 7 de diciembre ( cumpleaños de abuelo) en nuestro flamante 1500, nosotros dos, abuelo Felipe y dos galgas en el maletero, galgas que participaban en el campeonato representando a Castilla y León después de ser seleccinadas en reñidas competiciones. Dormimos en Ecija y al día siguiente al cazadero, un clima formidable de calor y liebres a patadas con muchas carreras nulas por falta de duración de las mismas hasta que por fín corre una de nuestras galgas que es eliminada y como abuelo consideraba que era mejor que la otra y eran muy parecidas de pelo se produce un hecho que era trampa y que ahora ha dejado de ser materia reservada y lo cuento.
Por la tarde nos íbamos a Sevilla y nos llevamos la galga eliminada, se hacía de noche y queríamos que ante de llegar al hotel en Sevilla la perrita comiera y en un ventorro paramos, ¡vaya la que liamos¡, nos sentamos en la terraza, atamos a una silla metálica de esas de jardín al animalito en lo que el mozo del ventorro traía algo de comida, tira de la cadena la galga muevese la silla y el ruido que hace la espanta y sale corriendo como alma que lleva el diablo en dirección contraria , chispas por la carretera, coches sin dejar de pasar y ¡ ay¡ vaya susto. Inmediatamente comunicación telefónica a la Guardia Civil y Jefatura de Tráfico en donde teníamos un amigo que era el subjefe. La galga, con la silla arrastras se salió de la carretera y afortunadamente todo quedó en eso, el susto.
Lo que hicimos al día siguiente que, por cierto, llovía a cántaros no lo cuento para no alargarme, pero nos estropeó un poco la estancia en Sevilla. En Valladolid a 15 de enro de 2017 Julio y Carmina
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